
Una vez más, el Paseo de la Reforma se convirtió en el epicentro del color, la fantasía y la alegría con el regreso de estas icónicas criaturas fantásticas. compitiendo mano a mano con las Catrinas Mexicanas
De lo Profundo a lo Sagrado, del Estudio Menchaca, es una colección que propone un viaje de transformación a través de la relación entre el ser humano, la naturaleza, la memoria y nuestra capacidad de renovarnos.
La cita se dio el sábado 18 de octubre, día en que se celebró el ya tradicional Desfile Monumental de Alebrijes. Como año a año, el evento sorprendió a los miles de asistentes con la belleza, vibrancia e imaginación de artistas y artesanos expertos en la cartonería y otras técnicas tradicionales que rinden homenaje a la vasta biodiversidad e imaginario de la cultura mexicana.
Fueron más de tres horas de desfile ininterrumpido a lo largo del principal circuito de la Ciudad de México. El trayecto se concentró en el Paseo de la Reforma, una avenida que por estos días ya luce completamente vestida de naranja gracias a las flores de cempasúchil que adornan su camellón central. La ruta culminó cerca del Ángel de la Independencia, donde se instaló una imponente Catrina monumental que parecía recibir con los brazos abiertos a las gigantescas figuras a sus pies.
Dragones, ballenas y seres fantásticos híbridos fueron los grandes protagonistas de la jornada, deslumbrando a grandes y chicos. La fiesta familiar se complementó con música en vivo, bandas de marcha, comparsas y cientos de asistentes caracterizados como guerreros jaguar, catrinas e icónicos personajes místicos, además de vestimentas típicas regionales de diversos estados del país.
Sin duda, Pedro Linares López —el célebre artesano que concibió a estas criaturas en la década de 1930 tras un delirio por enfermedad— jamás imaginó la dimensión del legado que heredaría al mundo. Hoy, la fiesta de los alebrijes toma más fuerza que nunca y se consolida como uno de los grandes prólogos visuales de las festividades del Día de Muertos en la capital.
